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  Escuché a Alfonso Guerra en una ocasión decir algo parecido a: “quien no tiene juicio a los 70 años es porque a los 18 tampoco lo tenía”. Parafraseando al revés el aserto, vengo a decir, que uno no se despierta un día en la madurez creyendo ser escritor, sino que quiso serlo y no pudo. Tuve en mi vida dos aficiones decisivas: la pesca deportiva y la literatura y, una frustración temprana. Me he podido reconciliar ya con todo. La frustración ha sido vencida, acometo con ilusión la escritura y, de la pesca, conservo algunos trofeos en mis vitrinas.  

1947 a 1957 Los primeros años de vida, aún presente la negra penuria de la posguerra, se desarrollan en una casa de la calle de la Estrella, lindando con la de la Almedina, en las estribaciones de la Alcazaba almeriense. De los recuerdos y vivencias de esos años se nutre mi primer libro de cuentos publicado: Del tiempo y la memoria. Con cuatro años debuto en el teatro Cervantes, en una función de los colegios, en la que me distinguen con un premio por mi énfasis histriónico en la recitación de un poema.   

 1957 a 1963 Mi familia se traslada a la calle de San Juan, esquina a la calle de Pedro Jover, en los altos de un almacén de vinos y licores llamado “La esquinita te espero”, por cuyo portal subían los efluvios del anís y el coñac que se vendían a granel. En los terrados de aquella casa y colindantes, desde donde se divisaba el mar, empecé a escribir los primeros poemas de juventud. Aunque he seguido escribiendo algunos poemas sueltos a lo largo de mi vida, nunca he sentido la necesidad de publicarlos. Mi primera experiencia política, es decir, mi toma de conciencia sobre el régimen dictatorial de Franco, se produce cuando nos obligan a apuntarnos a la OJE, cursando el bachiller laboral. La negativa, junto a dos compañeros más, nos enfrentó casi a la expulsión y al remoquete de rojos. Los dos amigos eran Juan Mañas y Paco Luis Quesada. Sí me afilie a la JOC en la que milité durante dos años.  

1964 a 1966
Terminada la oficialía industrial en la Escuela de Formación de Almería, me trasladé a Madrid, para seguir estudios de Peritaje industrial. El Plan Novísimo (Yeyé) de 1964, permitía el ingreso en la carrera con solo bachiller elemental mediante un curso de acceso. Pude acometer esta aventura en aquel tiempo, para el hijo de un obrero, al conseguir una beca salario de 22.500 pesetas anuales: mi expediente estaba repleto de sobresalientes. Aprobé el curso de acceso, pero me atranqué en primero con las matemáticas. En honor a la verdad, debería decir, que me tropecé con un compañero de pensión que compartía conmigo aficiones literarias. Nos pusimos a escribir una novela para el premio anual de novela corta de Sésamo. No conseguimos el premio y nos costó el curso. Perdí la beca y regresé a Almería.  

1967 a 1969
Etapa muy intensa en la que trabajo en la radio como locutor y guionista de un programa infantil y otro nocturno. Escribo poesía, teatro, relato y hasta un tímido ensayo filosófico; obras todas inéditas que me han seguido a lo largo de mi vida engrosando un legajo de tapas azules atado con cintas rojas. Colaboro con los sacerdotes padre Marino y padre Javier (curas obreros de la época), en  la parroquia de San Roque de Almería. Hago teatro en la parroquia de San Roque y con un grupo de aficionados almerienses que representaba en el Teatro Apolo. Me conceden una mención o accésit en el concurso de cuentos de La Felguera. 

 1969 a 1970 Etapa del servicio militar en Cartagena. Entro en contacto con un grupo de teatro de aficionados en los locales de la Sección Femenina, regentada en aquellos años por Josefina Munuera y las hermanas Rosique: Isabel y Mª José. Puede parecer insólito que, en dicha institución y época, llegáramos a representar recitales y obras de teatro de Bertolt Brech; recitales de poesía de Miguel Hernández y F. García Lorca. Escribo dos obras de teatro infantil que se llegan a representar y realizo varios recitales de mi propia poesía.  Con motivo del 80 cumpleaños de Josefina Munuera, después de 34 años sin ningún contacto, me localiza Isabel Rosique para que asista al acto de homenaje en Cartagena. Asistí.    

1970 a 1971
De regreso a mi ciudad natal, recién licenciado, la emisora donde me inicié (Cadena COPE), no tiene trabajo para mí. Hago un curso de mandos intermedios donde estudio contabilidad, mecanografía etc. y me dan empleo en un comercio de electrodomésticos para llevar la contabilidad. Retorno al grupo de teatro independiente y representamos en el teatro Apolo, sobre todo recitales de poesía. Abre la Residencia de Pensionistas de Almería del SAP (ahora IMSERSO) y obtengo plaza de administrativo. Con motivo de la celebración de la Semana Naval en Almería, escribo una serie de poemas antibelicistas con claras influencias de Bertolt Brech. La atalaya de la residencia fue utilizada por los mandos militares para presenciar las maniobras.  

1971 a 1975 Regreso a Madrid para trabajar en las oficinas centrales del SAP. A partir de este momento me centro en la profesión, conozco a la mujer de mi vida y me caso, tenemos nuestro primer hijo. Obtengo mi primer empleo importante como administrador de la Residencia de Pensionistas de Madrid. Mi nueva situación de casado, padre, y la incipiente carrera profesional, me apartan temporalmente de mis aficiones literarias como autor y me relegan a la de espectador de conciertos y teatro. Así se aplaca un poco el gusanillo del arte. De tarde en tarde escribo un poema.  

1975 a 1977      Mi ascenso a director de residencia nos lleva a Laredo (Santander), donde me integro rápidamente en la sociedad pejina de ese maravilloso pueblo turístico y marinero. Pronto me incorporo al Club de Remo de Laredo con el que colaboro como Secretario Administrador y hago una gran amistad (que aún perdura) con su Presidente, Zacarías Puente Herboso. En la Sociedad de Amigos de Laredo, ingreso como cofrade en una comida de hermandad en la que se degusta el cocido montañés, del que me comí tres fuentes cumplidas. Digo en mi defensa que aquella noche no cené. La emoción de las regatas en banco fijo infló mi vena poética en una loa a los remeros: Remeros de Laredo, lleva por título. Puede decirse que de esta época sólo conservo una docena de poemas. La vida profesional, las emociones y nuevos amigos, lo llenaba todo.   

1977 a 1980
Me traslado a la ciudad levantina de Alicante para hacerme cargo de la apertura y dirección de la residencia de pensionistas de esa localidad. Abandono con pesar Cantabria en la que dejo grandes amigos, pero me acerco al Sur, al Mediterráneo, a mi tierra natal. Alicante, salvando las distancias, es muy similar a la ciudad de Almería. Morfológicamente parecen haber sido proyectadas por la misma mente. Me reincorporo a mi afición teatral como socio de la Asociación de Teatro Independiente, me hago espectador asiduo de las conferencias del Aula de Cultura CAM, así como de la buena programación de las salas de cine (en Laredo no quedaba una sola sala de cine, arrasadas por el fenómeno turístico y las salas de fiesta y discotecas). Me afilio a La UGT y al PSOE. El único primer premio literario de mi vida se me concede por el grupo de empresa del SAP, en un concurso de cuentos de 1978. Tengo que tener en algún sitio la revista donde se publicó. Nace mi segundo hijo en 1980. Presento la dimisión como director de la residencia ante las primeras insidias de algunos políticos locales de la UCD, y me incorporo a otro puesto de funcionario.      

1980 a 1986
Durante este período, profesionalmente, inicio una nueva etapa colaborando en los equipos de dirección de la Gerencia de hospitales. La implantación del presupuesto en Base Cero del Profesor Barea primero, y algunos intentos de introducir eficiencia en la política de gasto hospitalaria, con el nombramiento del Ministro Ernest Lluch en Sanidad y Consumo, me animaron a emprender la tarea. Ernest Lluch fue asesinado por la ETA, y la racionalidad económica de los equipos de Cataluña con su máxima de: “La pela es la pela”, se diluyó antes que mi ilusión, por imperativo de las luchas políticas por la hegemonía dentro del PSOE. La vocación literaria, adormecida, surgió con motivo de una controversia con un Gerente de hospital: le contesté en verso a una petición desmedida. El prestigio de la ciencia económica, en aquellos años de euforia, me llevó a cursar estudios de esa disciplina en el CEU de Alicante, me quedé en tercer curso. No me apunté a cursos de sevillanas, como casi todo el mundo hizo.  

1986 a 1999
 Con los primeros pasos de la UA, me animo y curso los estudios de grado medio en la especialidad de Graduado Social. Ya puestos, me trago la licenciatura de Sociología en tres años. Sin pensarlo demasiado, me matriculo en el doctorado y obtengo los créditos necesarios para redactar  la tesis doctoral. Elijo tema de tesis y preparo la bibliografía, realizo fichas de lectura y recensiones, formulo las hipótesis; pero la política se me cruza en el camino y no llego a terminar de redactarla ni, por supuesto, leerla. En este período, puede decirse, que me desquité de aquel sueño juvenil de cursar estudios universitarios, frustrado por la injerencia de la literatura en aquella pensión de Madrid. Redacté ponencias a los Congresos de Sociología de Granada y Salamanca, publiqué dos trabajos sobre prospectiva electoral y tuve acceso a toda la prensa local alicantina con artículos sobre política, elecciones y prospectiva electoral. Pero tuve que “asesinar” a la literatura, ocultarla en algún lugar ignoto de mi memoria y de mi corazón. Era el peaje necesario. De esta época no recuerdo ni un mísero poema. Sí, tal vez uno, dedicado a una profesora que se trabucaba en la pizarra resolviendo problemas sobre análisis demográfico. En los primeros días de marzo de 2011, tiro por fin a la papelera los dos archivadores repletos de fichas de lectura y trabajos preliminares para la tesis: ¿quemo las naves?  

1999 a 2003 Era inevitable, mi militancia política me llevó a las listas del PSPV-PSOE y salí elegido diputado autonómico en la V Legislatura de las Cortes Valencianas. Tuve una razonable actividad como coordinador de las comisiones de medio ambiente, energía nuclear, incendios forestales y políticas de agua. Fui ponente en dos leyes autonómicas y algunas proposiciones no de ley debatidas en Pleno. Conseguí por fin conciliar mi vena literaria con la política y académica, a través del sarcasmo y el humor, entendiendo ya lo efímero de la gloria, la vanidad de la vida… con un libro inédito en el que paso por la “piedra” a todos los políticos del arco parlamentario: PP, PSOE y EU. Su título es: Ripios y rimas de la V legislatura.  

2004…
A mi regreso de la política, curado ya de todo espanto, me decido firmemente  ser un simple testigo de lo que acontece a mi alrededor y la pulsión de contarlo es ya inaplazable. En este año tengo la suerte de conocer a Juan Grima Cervantes, de Arráez Editores, que me publica mi primer libro de cuentos. Consigo que me seleccionen en el certamen anual de Santoña la mar… por dos años consecutivos con sendos cuentos de ambiente marinero. Lo demás ya os lo he ido, e iré contando. Fpbaldo.